Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

Maria Juarez se sintió mareada cuando trato de levantar a su hija de 1 año.

Maria Juarez se sintió mareada cuando trato de levantar a su hija de 1 año. “Todo se empezó a mover. Mi cuerpo se sentía como un terremoto, uno pequeño”. (Foto cortesía de Maria Juarez)

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Maria Juarez estaba en su casa la mañana del 24 de diciembre de 2016 cuando se despertó con un fuerte dolor de cabeza. Ella también notó que no oía bien – pensó se le había quedado agua metida en el oído después de la ducha de la noche anterior.

Le empezó a preparar el desayuno a sus pequeños hijos, pero se mareó cuando intentó sacar de la trona a su hija de un año.

“Todo se empezó a mover. Mi cuerpo se sentía como un terremoto, uno pequeño”, recordó.

Pudo llegar al sofá justo antes que se le desplomara el lado derecho de su cuerpo. No podía mover el brazo y la pierna. La vista se le empezó a poner borrosa y no podía hablar sin arrastrar sus palabras.

Juarez llamó al 911 porque su esposo estaba en el trabajo, pero el operador no podía entender lo que decía.

“Les repetía mi dirección, pero ellos [no] entendían. Me pasaban de una persona a otra”, comentó. “Me frustré tanto que colgué”.

Entonces llamó a su mamá, quien inmediatamente marcó 911 después de escuchar que su hija trataba de hablar.

“Les dije, ‘Ustedes tienen que ir a donde está mi hija. No sé qué ha pasado, pero está mala”, recordó María Puente. “Dije, ‘Está llorando. Y el habla – la cosa está muy mal”.

Juarez (derecha) llamó a su mamá, Maria Puente (izquierda) después de que los operadores del servicio 911 no pudieron entenderla.

Juarez (derecha) llamó a su mamá, Maria Puente (izquierda) después que los operadores del servicio 911 no pudieron entenderla. “Les dije, ‘Ustedes tienen que ir a donde está mi hija. No sé qué ha pasado, pero está mal”. (Foto cortesía de Maria Juarez)

Después que los médicos en un hospital cercano reconocieron la gravedad del ataque cerebral, se llevaron a Juarez rápidamente a otro hospital que tiene un centro de tratamiento especializado para ataque cerebral. Allí, un examen mostró que un coágulo obstruía el riego sanguíneo en una arteria principal en la parte de atrás de su cerebro. Le quitaron el coágulo por medio de un procedimiento en el que un cirujano le metió un stent y un catéter por una artería en la ingle, y los desplazó al cerebro. Atraparon el coágulo en el stent y se lo sacaron.

Una imagen de resonancia magnética mostró que el cerebro no estaba dañado, o que si lo estaba, el daño era muy poco. Juarez salió caminando del hospital cinco días después.

El doctor Ramesh Grandhi, el neurocirujano tejano que le sacó el coágulo, dijo que no le queda duda que su recuperación extraordinaria se debe a que recibió tratamiento en el momento oportuno. Si los paramédicos y los médicos de la sala de emergencia no habrían reconocido rápidamente lo que le ocurría, “no hay duda que había tenido un ataque cerebral fatal o uno que le habría cambiado la vida por el lugar donde se había trabado el coágulo”, dijo.

Grandhi, quien ahora es un profesor asistente en el departamento de neurocirugía en la Universidad de Utah, dijo que es crítico buscar ayuda inmediatamente cuando surgen los síntomas de un ataque cerebral.

Según las guías de práctica clínica, el procedimiento para remover el coágulo – que se conoce como trombectomía mecánica –se puede usar en algunos pacientes de seis a veinticuatro horas después que les comienzan los síntomas. El marco de tiempo para usar una medicina que se llama altaplasa es aún más estrecha – de tres a cuatro horas y media.

Juarez no sabía qué era un ataque cerebral hasta la mañana que casi le cobra la vida a la mujer de 35 años.

“Los hombres de la ambulancia me dijeron, ‘Estás teniendo un ataque cerebral.’ Pero yo no sabía qué era un ataque cerebral”, recordó. “Pensé, ‘OK. Me darán una pastilla, y pasará.’ Nunca supe que era una situación de vida o muerte”.

Juarez trata cuando puede de crear conciencia en otros, quienes, como en esa mañana de Noche Buena, no tienen idea de lo que es un ataque cerebral.

“Todos deben saber que son los síntomas porque cuando ocurren, el tiempo corre”, dijo. “Uno no puede esperar a sentirse mejor”.

Juarez se recuperó del ataque cerebral sin problemas cognitivos, aunque por varios meses veía doble. De pronto, descubrió una mañana que la condición se le había desaparecido. Puede caminar, pero tiene problemas con su balance y se ha mudado a casa de sus padres con su familia para que puedan ayudarle con sus tres hijos, quienes ahora tienen 6, 4 y 2 años.

Después del ataque cerebral, Juarez ha tenido problemas con su balance, y su familia ahora vive con sus padres, quienes ayudan a cuidar a los niños. Aparecen en la foto su esposo Juan (derecha) y los niños (de derecha a izquierda) Sofia, Angel y Christian.

Después del ataque cerebral, Juarez ha tenido problemas con su equilibrio, y su familia ahora vive con sus padres, quienes ayudan a cuidar a los niños. Aparecen en la foto su esposo Juan (derecha) y los niños (de izquierda a derecha) Sofia, Angel y Christian. (Foto cortesía de Maria Juarez)

“El ataque cerebral me cambió por completo la vida. Es algo que me afecta mucho emocionalmente, y aún no he superado todo. Pero estoy muy agradecida con los doctores y con Dios”, comentó Juarez, quien ahora toma un anticoagulante.

“Soy superviviente de un ataque cerebral y me siento orgullosa por ello. Un ataque cerebral no define lo que es uno. Define lo que uno ha superado”.

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