Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Un día, acabando de regresar de correr con su esposo, Laura Metro se enfrentó a la peor pesadilla para un padre: Su hija de seis años, Maison, corría hacia ella gritando, “¡Creo que Clay ha muerto! ¡Creo que Clay ha muerto!”

El hijo de Metro de 3 años, quien estaba pasando un día nadando con amigos de la familia, se encontraba en el fondo de la alberca, con su toalla. Un amigo empezó a aplicarle la RCP –o lo más cercano a ella, según lo que había visto en la televisión— al cuerpecito de Clay, de momento azul y sin vida.

Los paramédicos llegaron y lograron que el corazón de Clay volviera a latir. Lo trasladaron por helicóptero al hospital y se pasó dos días en coma antes de que se diera, según Metro, “Una recuperación milagrosa”.

“Los médicos dijeron, ‘No sabemos por qué está vivo’”, comentó Metro. “Lo único –lo único— que se nos ocurre es que fue porque recibió la RCP de transeúnte… No vio el interior de un hospital por una hora y media [después de casi ahogarse]. Eso fue lo que contribuyó”.

El ahogamiento es la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional a nivel mundial, y representa 7 por ciento de todas las muertes por lesiones físicas, según la Organización Mundial de Salud. La organización calcula que todos los años, a nivel mundial, ocurren 360 000 muertes por ahogamiento.

La buena suerte que tuvieron los Metro es evidencia anécdotica de un estudio que se publicó en junio de 2017 en la revista científica Resuscitation, cuyos hallazgos mostraron que en casos de casi-ahogamiento en los que la víctima recibe RCP por un transeúnte, las probabilidades de una recuperación neurológica aumentan.

“Nosotros abogamos por que los padres sepan cómo dar RCP, especialmente si tienen una piscina, deben familiarizarse con y capacitarse en la respiración boca a boca”, dijo el doctor Michael Sayre, un profesor de medicina de emergencia en la Universidad de Washington en Seattle. “Mientras la RCP solo con las manos se aplica por lo general en personas que no están en el agua, las personas que están debajo del agua mueren por falta de oxígeno”.

Después de la recuperación de Clay, Metro formó una organización sin ánimo de lucro que se llama CPR Party, y organiza tertulias para animar a los invitados a que enseñen y aprendan la RCP. Las lecciones no equivalen a una certificación oficial de RCP, dijo Metro, pero “sabrán que hacer y esperamos crear un puente a la certificación. Solamente les damos los conocimientos básicos para empoderarlos”.

Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades, aproximadamente 1 de 5 personas que mueren por ahogo tienen 14 años o son de menos edad. Y por cada niño que muere por ahogamiento, otros cinco reciben tratamiento en una sala de emergencia por lesiones que no son fatales, incluso daños cerebrales. Las cifras son particularmente desalentadoras, dicen peritos, porque en muchos casos, se puede prevenir el ahogamiento.

“Lo que más tratamos de inculcarle a la gente es que deben que mantener una supervisión constante y activa cuando hay gente en el agua”, dijo Adam Katchmarchi, el director ejecutivo de la Alianza Nacional para la Prevención del Ahogamiento. “Independiente de la edad y la habilidad de natación, uno nunca debe nadar solo. Uno debe siempre nadar con alguien que vigila el agua, ya sea un padre de familia en una piscina en el jardín trasero o si uno nada en un entorno donde hay un salvavidas”.

En su página de internet, la organización recalca lo que llama “capas de protección”, que abarcan medidas capacitar a los nadadores, medidas de seguridad en instalaciones de natación, y una lista de responsabilidades de los padres diseñadas para prevenir el ahogamiento. El ahogamiento puede ocurrir rápida y sigilosamente, sin advertencia, dijo Katchmarchi.

“Estamos acostumbrados a ver el ahogamiento en [la serie televisiva] Baywatch, en la que la gente lo que ve en la televisión es que alguien agita los brazos y pide auxilio a gritos”, comentó.

“Una víctima real de ahogamiento, cuando lucha por sobrevivir durante esos 20 a 60 segundos, no pueden pedir ayuda porque usan toda su energía en mantener la cabeza por encima del agua. Muchas veces, oscilan de arriba abajo, se sumergen y reaparecen y tratan de respirar, así que les es muy difícil pedir ayuda”, comentó Katchmarchi.

“Es muy fácil decir, ‘Oh, estoy vigilando a mis hijos”, pero si uno se pone a leer los hilos en Facebook y Twitter…Incluso si se distrae por un período corto de tiempo, puede pasar muy rápida y sigilosamente”.

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